«Mantengo a la Bestia en marcha, tengo a punto la 100 de poco plomo, preveo ataques. Soy bastante joven, soy bastante viejo. Pocas cosas me gustaban tanto como pescar truchas.»
Estas son las primeras líneas de La constelación del Perro, novela de Peter Heller del año 2012 y que dan buena idea de lo que vamos a encontrar en su lectura. Se trata de una novela en la que se nos cuenta el día a día de Hig, un superviviente de una enfermedad que ha acabado con la mayor parte de vida humana y animal del planeta. Junto a su perro Jasper y a su vecino/amigo Bangley, sobreviven como buenamente pueden atrincherados en un pequeño aeropuerto.
Recién empezada la lectura, aparecen inevitablemente las primeras comparaciones con la extraordinaria La Carretera (Cormac McCarthy). Sin embargo, a medida que el libro avanza, nos damos cuenta de que las semejanzas se quedan en la temática, en un escenario similar y en la aspereza de un par de pasajes. El resto es bien diferente. Todo que en "La Carretera" era invariablemente negro e inmisericorde, aquí se plantea con una gama de colores más amplia y con un rescoldo para la esperanza. "La constelación del Perro" está narrada en su totalidad en primera persona, como si el personaje de Hig estuviera escribiendo un diario. Estamos ante un libro lleno de momentos introspectivos, con cierta tendencia a describir las cosas de un modo poético y muy cargado de pasajes bucólicos.
El tema principal de la novela resulta ser la pérdida, y el autor opta por alejarse de géneros para dejar salir todo lo que al protagonista le pasa por la cabeza. En mi opinión, abundan en exceso las descripciones de la naturaleza y el escritor termina perdiéndose a menudo en disquisiciones que no tienen demasiado interés y que cortan el ritmo de la acción. Aunque me gusta que Heller huya de dar explicaciones detalladas sobre qué pasó en el mundo y cómo se originó la enfermedad que casi extingue a los seres humanos, finalmente el libro me da la sensación de estar muy desaprovechado. Nadie le quita mérito al modo de escribir del autor, que alterna algunos pasajes bellísimos con otros de "alta tensión". Sin embargo, la dicotomía entre la esperanza y la realidad en la que viven los protagonistas se me antoja extraña y forzada, siendo un elemento que no fluye con naturalidad.
Pese a ser obras muy diferentes, creo que la existencia de "La Carretera" juega mucho en su contra y termina empequeñeciendo esta "Constelación del Perro". O tal vez fueron las altas expectativas que tenía con esta novela las que hicieron que me quedara con un sabor de boca agridulce tras su lectura. Sin embargo, puedo recomedarla ya que ofrece algo distinto dentro de la temática apocalíptica/postapocalíptica y realmente está muy bien escrita. Me encantaría saber vuestra opinión.
Mi nota: 6
martes, 18 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
BEDLAM vol. 1 (Nick Spencer, Riley Rossmo - Image)
¿Es posible la redención para un asesino psicópata? Esto es lo que nos plantea Bedlam, serie de la editorial Image creada por el guionista Nick Spencer y el dibujante Riley Rossmo.
Prefiero no desvelar nada de la trama para que la descubráis por vosotros mismos, tan sólo diré que gira en torno a Fillmore Press, un individuo que años atrás atemorizó a la población de Bedlam como el asesino enmascarado conocido como Madder Red.
"Bedlam" es un intenso y adictivo ejercicio donde sobrevuela la eterna lucha entre bien y mal, representada en varios niveles. El guión de Nick Spencer presenta algunas situaciones muy comprometidas que ponen sobre la mesa algunos debates espinosos que elevan la obra por encima de la media. Pero no sólo se queda ahí, ya que "Bedlam" también es un hábil juego del gato y el ratón donde los roles se intercambian. Podríamos decir que estamos ante una obra de género policíaco, aunque sus numerosos momentos tenebrosos o grotescos la acercan al terror. De hecho, encontramos algunas semejanzas con otra obra de "Image" ya reseñada aquí, Muerdeuñas, aunque creo que el tono de ambas son diferentes y "Bedlam" lleva el tema del asesino un paso más allá. Como sucedía en aquella, uno de los grandes aciertos de la obra es el gran carisma del personaje principal. En mi opinión, no es sencillo crear un personaje tan ambigüo y retorcido como Fillmore Press/Madder Red y hacer que nos llegue a caer bien. Cierto es que desde el principio le vemos como un trasunto del Joker (y sin duda "The First" es el trasunto de Batman) pero llevado al límite. Su relación con la detective Ramira Acevedo está muy bien tratada y supone otro de los puntos álgidos del cómic, sirviendo además para descongestionar un poco y aportar notas de humor. La trama se nos narra entremezclando dos líneas temporales, una enmarcada en la actualidad y la otra diez años atrás, en la que se nos cuenta a modo de flashbacks lo que sucedió entonces.
El artista Riley Rossmo le da a la obra un aspecto sucio y a veces emborronado, pero su trazo funciona perfectamente para transmitir ese tono siniestro que desprende el guión. El dibujo de Rossmo está magníficamente complementado con el color de Jean Paul Csuka. Los continuos flashbacks de la obra están marcados por el cambio de color, y se nos muestran con tonalidades grises y un único color resalta, el rojo. Aunque es un recurso que ya hemos visto anteriormente, su efecto es sobresaliente.
Con unas gotas del Joker, otras de "La naranja mecánica", algo de "Dexter" e incluso críticas veladas al estamento policial, "Bedlam" se revela como una gran serie que engancha desde el principio. Oscuridad, suciedad, imágenes perturbadoras, humor negro, y una sensación inquietante hacia el protagonista hacen de esta obra una gran sorpresa.
Esta reseña es sobre el primer volumen, de momento inédito en España y que comprende los 6 primeros números de la serie. Hasta el momento sólo se han editado 11 números que se han recogido en dos volúmenes, y parece ser que los autores han dejado la obra en stand-by. Así que aprovecho para hacer dos llamamientos: uno a los autores para que le den continuidad, y otro a las editoriales españolas para que la publiquen.
Mi nota: 9
El artista Riley Rossmo le da a la obra un aspecto sucio y a veces emborronado, pero su trazo funciona perfectamente para transmitir ese tono siniestro que desprende el guión. El dibujo de Rossmo está magníficamente complementado con el color de Jean Paul Csuka. Los continuos flashbacks de la obra están marcados por el cambio de color, y se nos muestran con tonalidades grises y un único color resalta, el rojo. Aunque es un recurso que ya hemos visto anteriormente, su efecto es sobresaliente.
Con unas gotas del Joker, otras de "La naranja mecánica", algo de "Dexter" e incluso críticas veladas al estamento policial, "Bedlam" se revela como una gran serie que engancha desde el principio. Oscuridad, suciedad, imágenes perturbadoras, humor negro, y una sensación inquietante hacia el protagonista hacen de esta obra una gran sorpresa.
Esta reseña es sobre el primer volumen, de momento inédito en España y que comprende los 6 primeros números de la serie. Hasta el momento sólo se han editado 11 números que se han recogido en dos volúmenes, y parece ser que los autores han dejado la obra en stand-by. Así que aprovecho para hacer dos llamamientos: uno a los autores para que le den continuidad, y otro a las editoriales españolas para que la publiquen.
Mi nota: 9
lunes, 10 de agosto de 2015
MISIÓN IMPOSIBLE: NACIÓN SECRETA (Christopher McQuarrie, 2015)
Espero que ustedes perdonen las limitaciones que pueda tener esta reseña, ya que reconozco que estoy bastante pez en el universo misiónimposiblero. De hecho, que recuerde, de la saga tan sólo he visto la pimera (y la tengo totalmente olvidada) y la tercera parte (la de J.J. Abrams). Así que poco puedo hablar de la continuidad dentro de esta franquicia, de modo que me centraré en analizar la película unitariamente.
Con Misión Imposible: Nación secreta tenemos una cinta de acción y espionaje con un claro espíritu televisivo (los magníficos títulos de crédito ya parecen de una serie) y que posee una estructura muy deudora de las películas de James Bond. Por fortuna parece que poco a poco el cine de acción actual empieza a olvidarse de los montajes frenéticos y videocliperos en los que las imágenes van más rápidas que el ojo del espectador, y "Misión imposible: Nación secreta" es un buen ejemplo de ello. Da gusto ver unas secuencias de acción tan bien planificadas y rodadas como las que podemos disfrutar aquí.
El guión también está perfectamente estructurado y le otorga un ritmo magnífico a la película, alternando las numerosas escenas de acción con una trama enrevesada y llena de giros pero que se sigue fácilmente. Técnicamente no es revolucionaria, pero una vez más hay que destacar los planos de acción que consiguen innovar dada su originalidad.
Como punto negativo, los 131 minutos de metraje se me antojan demasiados. Es cierto que justo antes del desenlace la película pega un pequeño bajón de ritmo que creo se podría haber evitado reduciendo la duración del filme.
Tom Cruise, al que se le empieza a notar la edad haciendo que tenga "algo raro" en la cara, da toda una lección al volver a interpretar personalmente las secuencias de más riesgo. Rizando el rizo, aquí Cruise lo da todo en unas antológicas secuencias en las que queda agarrado de un avión mientras éste despega o protagonizando una magnífica persecución en moto. Realmente espectacular. Sin embargo, creo que lo más destacable del reparto es la actriz sueca Rebecca Ferguson, que se come la pantalla cada vez que aparece y que compone un personaje femenino para recordar, huyendo de la típica femme fatale que apenas sirve de adorno para revelarse en la auténtica protagonista de la película.
El villano, interpretado por el británico Sean Harris, también se aleja de lo habitual, y por momentos consigue dar bastante mal rollo aunque en mi opinión le falta algo de carisma para que hubiera sido perfecto. Pese a ello, cumple bastante bien.
El reparto restante está formado por un gracioso Simon Pegg que tiene bastante protagonismo, y unos Alec Baldwin, Jeremy Renner y Ving Rhames que aportan su granito de arena pese a tener una presencia casi testimonial sin demasiada relevancia.
El director/guionista Christopher McQuarrie repite con Tom Cruise tras Jack Reacher (2012) y logra una película con un gran acabado que deja un gran sabor de boca. Además, estamos ante una saga en la que no es necesario haber visto los capítulos anteriores para disfrutar las nuevas entregas. Yo me lo he pasado como un enano.
Mi nota: 8
Como punto negativo, los 131 minutos de metraje se me antojan demasiados. Es cierto que justo antes del desenlace la película pega un pequeño bajón de ritmo que creo se podría haber evitado reduciendo la duración del filme.
Tom Cruise, al que se le empieza a notar la edad haciendo que tenga "algo raro" en la cara, da toda una lección al volver a interpretar personalmente las secuencias de más riesgo. Rizando el rizo, aquí Cruise lo da todo en unas antológicas secuencias en las que queda agarrado de un avión mientras éste despega o protagonizando una magnífica persecución en moto. Realmente espectacular. Sin embargo, creo que lo más destacable del reparto es la actriz sueca Rebecca Ferguson, que se come la pantalla cada vez que aparece y que compone un personaje femenino para recordar, huyendo de la típica femme fatale que apenas sirve de adorno para revelarse en la auténtica protagonista de la película.
El villano, interpretado por el británico Sean Harris, también se aleja de lo habitual, y por momentos consigue dar bastante mal rollo aunque en mi opinión le falta algo de carisma para que hubiera sido perfecto. Pese a ello, cumple bastante bien.
El reparto restante está formado por un gracioso Simon Pegg que tiene bastante protagonismo, y unos Alec Baldwin, Jeremy Renner y Ving Rhames que aportan su granito de arena pese a tener una presencia casi testimonial sin demasiada relevancia.
El director/guionista Christopher McQuarrie repite con Tom Cruise tras Jack Reacher (2012) y logra una película con un gran acabado que deja un gran sabor de boca. Además, estamos ante una saga en la que no es necesario haber visto los capítulos anteriores para disfrutar las nuevas entregas. Yo me lo he pasado como un enano.
Mi nota: 8
sábado, 8 de agosto de 2015
ELIMINADO (Levan Gabriadze, 2014)
Poco a poco parece ir gestándose un nuevo subgénero dentro del cine de terror. Podríamos llamarlo "terror de monitor" y consiste en mostrarlo todo a través de una pantalla de ordenador, es decir, que es como si estuviéramos mirando el monitor de nuestro ordenador o portátil y toda la acción transcurre en ventanitas ya sean de videoconferencia, redes sociales o chat. Ya tuvimos algunos ejemplos de este nuevo modo de narrativa en uno de los segmentos de V/H/S (2012), en la curiosa pero fallida The Den (2013) o en la horrorosa Open Windows (2014) de Nacho Vigalondo.
Ahora nos llega esta Eliminado (aka Unfriended), que coge elementos de las películas citadas y les da otra vuelta de tuerca. Hasta el momento, "Eliminado" me parece la más convincente de todas ellas porque sabe aprovechar perfectamente los limitados recursos que da la pantalla de un ordenador y les añade factores con los que el público general, sobre todo el joven, está familiarizado, como son las leyendas urbanas y los vídeos virales.
La trama no tiene demasiada historia, se trata de un grupo de chavales que se comunican mediante videoconferencia múltiple y que de repente se dan cuenta de que hay una persona de más agregada a la conversación. Para más inri, el nombre de ese contacto es el de una amiga de todos ellos que se suicidó un año antes.
Aparentemente el formato no da mucho de sí, pero el director consigue utilizar todas y cada una de las ventanas que vemos para darles un propósito concreto, y la inquietud que se va apoderando de los protagonistas se traslada con bastante eficacia al espectador. Supongo que habrá gente (cada vez menos) que no esté interesada en la tecnología y que no encontrará nada interesante en esta cinta. Pero los que ya estamos acostumbrados a mirar pantallas diariamente nos encontramos con una película que, sorprendentemente, consigue generar tensión. Cierto es que pasada la hora de metraje la cosa va decayendo y resultando cada vez menos sorprendente, hasta llegar a un desenlace un tanto absurdo. Pero durante la primera hora hay unos cuantos momentos genuinamente escalofriantes, que funcionan precisamente gracias a lo cotidiano y frío que es mirar un monitor, y sólo por eso creo que "Eliminado" ya merece la pena.
Del reparto no hay mucho que decir, se trata de gente muy joven y apenas conocidos pero que precisamente por ello dan el pego como un grupo de amigos normal y corriente de hoy en día. De hecho, si queremos buscarle tres pies al gato podemos ver en esta cinta un cierta crítica a la estupidez que a menudo impera entre los adolescentes en estos tiempos que corren.
El también desconocido director Levan Gabriadze ha conseguido una película curiosa, que atraerá a un público joven y que, viendo que ya están preparando una secuela, ha cumplido su labor con éxito. No sé si este tipo de formato tiene demasiado futuro, pero qué queréis que os diga, si el director logra una película que da miedo utilizando esta peculiar puesta en escena, pues bienvenida sea.
Mi nota: 6,5
jueves, 6 de agosto de 2015
2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO (Stanley Kubrick, 1968)
Era yo un cándido preadolescente que apenas empezaba la época de instituto cuando se produjo uno de esos hechos en aparencia intrascendentes pero que terminan moldeando irremediablemente tu criterio a la hora de enfrentarte a la creación, en cualquiera de sus vertientes, de otra persona. Un familiar con el que apenas teníamos contacto, mi tío Juanma, vino a pasar unos días a casa. Poco recuerdo tengo de aquellos días salvo que una noche mi tío nos propuso ver una película. No recuerdo si la emitían por televisión o si la alquilamos en el videoclub (¿os acordáis de ellos?), pero prefiero pensar que mi tío llevaba la cinta de VHS con él. En fin, sea como fuere, nos dispusimos a ver 2001, una odisea del espacio. Cuando terminó, bueno...lo reconozco, no me enteré de nada. Las pocas explicaciones que aportó mi tío, lejos de aclararme algo terminaron por crear más confusión. Y es que, aparte del propio cripticismo de la obra, supongo que yo era demasiado joven como para entender lo que la película planteaba. Sin embargo, visto en retrospectiva, mi edad era la perfecta para el gran e inesperado impacto que me iba a provocar esa película del espacio que no se parecía a ninguna otra que hubiera visto. En los días posteriores a su visionado, las imágenes del filme volvían una y otra vez a mi mente en una especie de delirante obsesión por encontrarles un significado coherente. Y puedo contar con los dedos de una mano, y me sobrarían dedos, las películas que han tenido tal efecto en mí.
Necesitaba visualizar el dibujo completo de ese intrigante puzzle, y la providencia me iba a ayudar. Por aquel entonces, se emitía de madrugada el mítico programa de radio Polvo de estrellas, conducido por el singularmente genial crítico de cine Carlos Pumares. Una noche, el programa estuvo dedicado en su totalidad a destripar "2001" y a explicarla paso por paso, lo cual me brindó una imagen mucho más amplia de la obra y, de alguna manera, confirmó que mi instinto iba por buen camino. ¡Mil gracias, señor Pumares!
Poco después, vendría la novela de Arthur C. Clarke que completaba el rompecabezas, y el resto es historia. Con las cosas más claras, los posteriores visionados de la película cobraron más sentido a la vez que aumentaba mi fascinación por tener una obra tan especial como referente absoluto.
Y bien, ¿qué es "2001, una odisea del espacio"?
Lo primero que podemos decir es que "2001" es una película que abarca la historia de la humanidad desde sus inicios hasta un futuro desconocido, estando su estructura conformada por tres segmentos bien diferenciados que voy a explicar a grandes rasgos. En el primero, titulado "El amanecer del hombre", Stanley Kubrick nos propone una idea tan arriesgada como sugerente: que el salto evolutivo que nos hizo pasar de simios a humanos vino dado por un elemento externo que es representado por la figura de un misterioso y solemne monolito negro. Tras la formidable "mayor elipsis de la historia del cine" comienza el segundo episodio, dividido a su vez en dos partes y situado en el año 2001. Se ha descubierto un monolito negro enterrado bajo la superficie lunar, y al tener contacto con él se activa una señal dirigida hacia Júpiter. Allí se dirigirá la nave Discovery controlada por el superordenador H.A.L. 9000 y al llegar se descubrirá otro monolito negro orbitando el planeta gigante. El tercer y último segmento, y sin duda el que más controversia causa, es el psicodélico viaje del astronauta David Bowman hacia un destino desconocido y que tendrá un final sorprendente.
Ante todo, "2001, una odisea del espacio" es una obra visual que apunta directamente a nuestro subconsciente. El propio Kubrick dijo en más de una ocasión que su deseo era hacer un filme abstracto e intencionadamente ambigüo, y a fe que lo consiguió. El director no permitió que la novela de Clarke se publicara antes del estreno de la película. Esto, sumado a la decisión a ultimísima hora de descartar del montaje final un prólogo de 10 minutos con entrevistas a prestigiosos científicos, ya nos da idea de que Kubrick no tenía en mente darle al público ningún tipo de explicación sobre lo que iba a ver. La gran economía de lenguaje hablado en la película, y su poca trascendencia cuando lo hay, consiguen que el espectador no se vea influenciado por ningún mensaje verbalizado. Así, la libertad a la hora de interpretar las imágenes es total. De hecho, los mensajes más directos nos vienen dados por detalles subliminales de algunas imágenes y algunas músicas. Si alguna vez se hizo una película para ser analizada de forma meramente subjetiva, es ésta.
Poco después, vendría la novela de Arthur C. Clarke que completaba el rompecabezas, y el resto es historia. Con las cosas más claras, los posteriores visionados de la película cobraron más sentido a la vez que aumentaba mi fascinación por tener una obra tan especial como referente absoluto.
Y bien, ¿qué es "2001, una odisea del espacio"?
Lo primero que podemos decir es que "2001" es una película que abarca la historia de la humanidad desde sus inicios hasta un futuro desconocido, estando su estructura conformada por tres segmentos bien diferenciados que voy a explicar a grandes rasgos. En el primero, titulado "El amanecer del hombre", Stanley Kubrick nos propone una idea tan arriesgada como sugerente: que el salto evolutivo que nos hizo pasar de simios a humanos vino dado por un elemento externo que es representado por la figura de un misterioso y solemne monolito negro. Tras la formidable "mayor elipsis de la historia del cine" comienza el segundo episodio, dividido a su vez en dos partes y situado en el año 2001. Se ha descubierto un monolito negro enterrado bajo la superficie lunar, y al tener contacto con él se activa una señal dirigida hacia Júpiter. Allí se dirigirá la nave Discovery controlada por el superordenador H.A.L. 9000 y al llegar se descubrirá otro monolito negro orbitando el planeta gigante. El tercer y último segmento, y sin duda el que más controversia causa, es el psicodélico viaje del astronauta David Bowman hacia un destino desconocido y que tendrá un final sorprendente.
Ante todo, "2001, una odisea del espacio" es una obra visual que apunta directamente a nuestro subconsciente. El propio Kubrick dijo en más de una ocasión que su deseo era hacer un filme abstracto e intencionadamente ambigüo, y a fe que lo consiguió. El director no permitió que la novela de Clarke se publicara antes del estreno de la película. Esto, sumado a la decisión a ultimísima hora de descartar del montaje final un prólogo de 10 minutos con entrevistas a prestigiosos científicos, ya nos da idea de que Kubrick no tenía en mente darle al público ningún tipo de explicación sobre lo que iba a ver. La gran economía de lenguaje hablado en la película, y su poca trascendencia cuando lo hay, consiguen que el espectador no se vea influenciado por ningún mensaje verbalizado. Así, la libertad a la hora de interpretar las imágenes es total. De hecho, los mensajes más directos nos vienen dados por detalles subliminales de algunas imágenes y algunas músicas. Si alguna vez se hizo una película para ser analizada de forma meramente subjetiva, es ésta.
Pese a la intención de Kubrick de realizar una obra eminentemente abstracta y subjetiva, hay múltiples ideas que sobrevuelan la película y un puñado de mensajes principales que cualquiera puede apreciar. "2001" habla sobre todo del ser humano moderno, de su cada vez más acusada soledad, de la falta de empatía y valores en la sociedad. Si estamos atentos, nos daremos cuenta de que los seres humanos que aparecen en la película son demasiado fríos, demasiado distantes unos de otros y parecen casi incapaces de tener contacto físico. Es obvia la semejanza que se establece entre los hombres en la luna ante el monolito y el grupo de simios que vemos al inicio del filme, y notamos que el comportamiento de ambos es casi idéntico.
También se nos plantea un debate sobre los límites de la inteligencia artificial, debate que hoy en día está más vigente que nunca. La visión subjetiva a través del ojo de HAL siempre está distorsionada, con lo que intuímos su locura o trastorno. Pese a ello, el comportamiento del ordenador parece mucho más humano que el de los propios astronautas. Nuevamente, tenemos ahí la ambigüedad de la película.
Estos son sólo algunos ejemplos de los temas que toca "2001". No es mi intención hacer un ensayo sobre cada concepto, pero mucho se podría discutir sobre el significado del monolito o sobre el desenlace de la película en la "habitación de hotel". Agradaceré cualquier comentario al respecto.
Para conseguir trasladar al celuloide todo lo que Kubrick y Clarke imaginaron, el director necesitaba unos recursos técnicos inéditos hasta la fecha. La película también resultó revolucionaria en el apartado de efectos especiales, creando una imaginería visual tan perfecta y realista como no se había visto hasta entonces. Kubrick se asesoró con infinidad de científicos para lograr unos decorados, vestuarios y artefactos muy cercanos a la realidad, consiguiendo anticipar muchos elementos que se desarrollarían años más tarde. Nombres como Wally Veevers, Tom Howard o, sobre todo, Douglas Trumbull fueron los grandes responsables de unos efectos especiales tan impresionantes como innovadores, aunque siempre estuvieron bajo la estrechísima supervisión de un Kubrick que a menudo desechaba efectos que habían llevado semanas de arduo trabajo para cambiarlos empezando de cero. La enorme implicación del director, o bien su afán de controlar cada aspecto de sus proyectos queda patente en detalles poco conocidos como que fue el propio Kubrick el que cogió la cámara para rodar la famosa elipsis del hueso, o el descenso de los astronautas por la rampa hacia el monolito (uno de mis momentos preferidos, por cierto).
Llamativo es el caso de la gigantesca centrifugadora que se construyó para recrear la parte más importante de la nave Discovery. Este artefacto de 12 metros de diámetro costó un buen pellizco del presupuesto del filme, pero en cambio ofreció unos resultados increíbles en pantalla que podemos disfrutar en la secuencia en que el astronauta Frank Poole hace ejercicio recorriendo toda esta enorme rueda.
Naves espaciales en las que vemos actividad en cada una de sus ventanas, estaciones espaciales con naves acercándose, astronautas en paseos espaciales, un viaje psicodélico y multicolor a través del infinito...para cada uno de estos efectos visuales los técnicos tuvieron que tirar de imaginación y rodar de maneras poco ortodoxas e inéditas, llegando incluso a inventar un nuevo modelo de cámara. A este respecto, recomiendo el libro "2001 la odisea continúa" del periodista Raúl Alda, que aparte de analizar la película desde múltiples ópticas, profundiza en cómo se filmó y hace hincapié en todas las innovaciones técnicas que salieron del rodaje.
Por supuesto, no nos podemos olvidar del diseño artístico y del maquillaje, muy bien representado en el segmento inicial con el grupo de simios formado por actores perfectamente caracterizados, aunque hay un par de monos (los más pequeños) que son reales.
Filosofía, simbolismo, religión, metafísica...pocas veces una obra de ciencia ficción ha aglutinado tantas disciplinas dentro de un concepto tan ambigüo y abierto como el que propone "2001". Sin embargo, más allá de la interpretación que cada uno pueda darle, la película puede disfrutarse como una experiencia sensorial única. Esto queda patente con la especial utilización que hace Kubrick de la músicas. El filme da comienzo con la majestuosidad del poema sinfónico Así habló Zarathustra de Richard Strauss, cuyas atronadoras notas ya nos dan esa sensación reverencial que impregna gran parte de la película. Esta pieza sonará varias veces durante el metraje, sirviendo para señalar los momentos más relevantes o transformadores. Igualmente inolvidable es la secuencia del "ballet cósmico" donde, al compás de El Danubio Azul de Johann Strauss, las naves espaciales ejecutan una coreografía que supone un alucinante despliegue de efectos visuales.
Varias piezas de György Ligeti suenan con un propósito claro: remarcar el encuentro con lo incomprensible. Estas músicas casi fantasmagóricas realzan los momentos en que el ser humano (ya sea hombre o simio) se topa de bruces con ese elemento extraño que se presenta en forma de monolito o de viaje hacia lo imposible. Son músicas que sobrecogen y provocan desasosiego en el oyente, y en conjunción con las imágenes de "2001" trasladan la confusión y la inquietud de los personajes al espectador.
Finalmente, el adagio de la suite Ballet Gayane del compositor Aram Khachaturian acompañan a la nave Discovery en su viaje a Júpiter. La melancolía crepuscular que sugieren estas notas dotan a la travesía de la Discovery y a sus tripulantes de un aire triste y nostálgico, y al mismo tiempo acentúan la soledad de los astronautas.
Aunque la idea inicial de Stanley Kubrick era utilizar músicas clásicas o contemporáneas ya existentes, decidió contratar al compositor Alex North para que creara una banda sonora original. North, pese a sus problemas físicos, realizó un trabajo encomiable en muy poco tiempo sólo para descubrir en el estreno de la película que su composición no sonaba en ningún momento. En mi opinión, Kubrick acierta en su elección, aunque desde luego la obra de North es digna de escucharse. En 1993, el célebre compositor de bandas sonoras Jerry Goldsmith decidió grabar las piezas de Alex North para darlas a conocer. El resultado se comercializó de modo que hoy en día cualquiera puede hacer el experimento de ver las imágenes de "2001" con la música de Alex North, de hecho en internet pueden encontrarse fragmentos editados para comprobar cómo cambia una película cuando cambia su banda sonora.
Del elenco protagonista poco puede decirse dada la poca relevancia de sus trabajos posteriores. Los actores que más minutos tienen en pantalla son Keir Dullea, Gary Lockwood y William Sylvester. Sin duda alguna, "2001" supone el cénit de las carreras de todos ellos, y pese a alcanzar cierta popularidad por la película, ninguno llegó a tener otros papeles reseñables. Se podría decir que sus interpretaciones están marcadas por una falta de expresividad alarmante, impuesta por Kubrick para dibujar a un ser humano carente de sentimientos y cercano a ser una máquina sin alma, justo lo que no parece ser el ordenador HAL9000. En ese sentido, los actores cumplen con creces su cometido.
Ya desde su estreno, "2001, una odisea del espacio" generó controversia entre la crítica. Mientras unos la ensalzaban como una gran obra de arte, otros la atacaban furiosamente alegando que es una película vacía de contenido. Esta polémica dura hasta nuestros días, y no hace más que constatar la ambigüedad del filme y su sentido absolutamente subjetivo. Personalmente, siempre me ha sorprendido la fama de "película contra el insomnio" que arrastra "2001". Entiendo que, en los tiempos que corren, donde todo es vertiginoso y casi no se permiten las pausas, haya gente que encuentre su ritmo excesivamente lento y la historia demasiado abstracta, pero bajo mi modo de verlo esa es una de las mayores virtudes del filme. El que Kubrick dotase a la película de un alto grado de hermetismo donde las explicaciones brillan por su ausencia, en lugar de ahuyentarnos debería estimularnos para escarbar dentro de sus misterios.
Es curioso que desde la primera vez que la ví, hace más de 25 años, no he tenido oportunidad de verla en cine hasta este 2015. Por azares de la vida, la he visto 2 veces en pantalla grande en lo que llevamos de año, y sin duda es una experiencia muy especial ya que "2001" está concebida para verse en una pantalla lo más grande posible. Con la cantidad de ciclos y reestrenos que tenemos últimamente, es posible que dentro de poco vuelva a proyectarse en algún cine. Si se da el caso, os recomiendo encarecidamente que aprovechéis la circunstancia. Porque "2001" es una obra diferente, misteriosa, fascinante y rompedora que, para bien o para mal, no os dejará indiferentes. Acercáos a ella sin miedo y, sobre todo, con la mente abierta. ¿Quién sabe? Al fin y al cabo, tal vez descubráis los secretos que se esconden dentro del monolito.
Mi nota: 10
domingo, 2 de agosto de 2015
ANT-MAN (Peyton Reed, 2015)
Pese a ser un gigantesco monstruo corporativo con un gran respaldo detrás, hay que reconecerle a Marvel un gran mérito en los últimos años. Primero, por haber logrado crear un universo cinematográfico perfectamente interrelacionado y reconocible en un medio muy diferente al de las viñetas. Y segundo, por tomar cierto riesgo al apostar por personajes poco conocidos para el gran público. Ya lo intentaron con Guardianes de la galaxia (2014), un grupo casi desconocido si lo comparamos con los mundialmente famosos Vengadores, y la jugada les salió redonda, cosechando un gran éxito de crítica y público y volviendo a reventar las taquillas. Ahora vuelven a la carga presentando a Ant-Man (el hombre hormiga), otro héroe poco mediático.
A pesar de los problemas que tuvo en su producción (con el abandono del director Edgar Wright tras muchos años preparando este proyecto) y al bajo presupuesto en comparación con el resto de peliculas del estudio, Ant-Man logra salir triunfadora al retomar el espíritu que tenía la primera Iron Man (2008). Aquí dejamos de lado la epicidad de otras producciones en favor de una historia mucho más pequeña pero no por ello menos divertida, y contamos con una trama bien construida y una galería de personajes mucho más socarrones y, si cabe, extravagantes.
Lo mejor está en la presentación y el desenlace, pero es cierto que entre medias encontramos valles profundos en el ritmo de la película. Pese a ello, el tono general es bueno y logra que el espectador no se aburra. Técnicamente la encuentro por debajo de lo que nos tiene acostumbrados la Marvel, y es que en algo ha de notarse el bajón en el presupuesto. Los efectos digitales cumplen, aunque me chirrió mucho ver en el prólogo a un Michael Douglas "rejuvenecido". En cambio, todas las secuencias en las que Ant-Man disminuye su tamaño están bastante bien resueltas, destacando en mi opinión el momento en que ****SPOILER**** el personaje se hace subatómico y accede a ese lugar fuera del espacio y el tiempo ****FIN DE SPOILER****.
En cuanto al elenco actoral, Paul Rudd supone uno de los grandes aciertos del film, sabiendo dotar a su Scott Lang de un acusado sentido del humor que le convierte en un personaje muy cotidiano pero a la vez con mucho carisma. Michael Douglas, al que se le ve muy mayor, cumple el expediente con algunos momentos mejores que otros pero resultando creíble como un veterano Hank Pym. Evangeline Lilly no me acaba de convencer, tiene algo que no me gusta y creo que su personaje se aleja un poco del tono general del resto. El villano, interpretado por Corey Stoll, tiene al principio mucha presencia pero en mi opinión se va desinflando para terminar siendo un tanto caricaturesco. Michael Peña se encarga con éxito del personaje más cómico y me resulta bastante gracioso y refrescante cada vez que aparece.
Finalente, el director Peyton Reed ha resultado ser un buen director de estudio y parece haber respetado en buena medida el guión que con tanto esmero había preparado Edgar Wright. Eso le ha venido muy bien, y de hecho la mano de Wright se nota en el tono humorístico del film y en un par de escenas que directamente aplican su particular estilo. Me hubiera gustado ver la versión definitiva que tenía pensada el director inglés, pero me da la sensación de que no hubiera diferido esencialmente de lo que ha llegado hasta nosotros.
En resumen, podemos decir que estamos ante una película de menor perfil que el resto de franquicias Marvel que, sin inventar nada nuevo, no deja de ser un producto igualmente entretenido y divertido. El guión está bastante bien trabajado y la presentación de los personajes me parece más original de lo habitual. Aunque parece que poco a poco la burbuja de los superhéroes en el cine se va desinflando, Ant-Man resulta un buen recordatorio de cómo empezó a forjarse el universo cinematográfico Marvel.
Mi nota: 6,5
martes, 28 de julio de 2015
MURDERVILLE (Vicente Cifuentes - Aleta)
Víctor y Sara deciden viajar un fin de semana a un pueblo apartado, con la intención de dejar atrás el estrés laboral que está afectando a su vida en pareja. Pero el pueblo resultará ser un lugar poco propicio para relajarse...
Murderville es la última creación del dibujante y guionista Vicente Cifuentes, artista con amplio bagaje tanto en Europa como en los USA. En esta ocasión, Cifuentes nos presenta una obra totalmente personal en la que ha trabajado en sus pocos ratos libres, y que ha sido financiada a través de Verkami, una popular plataforma de crowfunding.
Estamos ante una obra de terror que nos remite a historias clásicas, con pueblos abandonados y brujas acechantes. También tiene un alto componente psicológico representado en el difícil momento personal del personaje protagonista, y el agobio que sufre, tan propio de nuestros días, está muy bien planteado para que el lector se identifique con él desde el primer momento. El guión es muy cinematográfico, y la historia es lineal y poco complicada, lo que convierte a "Murderville" en una obra de fácil lectura.
En cuanto al dibujo podemos decir que Vicente Cifuentes cumple con creces, y consigue algunas viñetas espectaculares gracias a buenos ángulos de cámara y efectos de iluminación. Por contra, tengo que decir que el color no me termina de convencer ya que lo encuentro excesivamente apagado.
Si bien "Murderville" no inventa nada nuevo, la obra está lo suficientemente bien desarrollada para que merezca la pena su lectura. Además, se lee en un santiamén y te deja con ese buen regusto que tienen las historias de terror clásico. La edición de Aleta en tapa dura o cartoné presenta un aspecto inmejorable aunque tiene un pequeño defecto que se debería haber cuidado algo más, y es que hay un puñado de erratas ortográficas en el texto imperdonables a estas alturas. Pese a ello, la relación calidad/precio es muy atractiva para el lector. La edición se completa con una espectacular galería de ilustraciones a cargo de amigos del autor, y notas sobre el proceso de creación.
Mi nota: 6
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