Buscar en este blog

Social

viernes, 25 de julio de 2014

EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (Matt Reeves, 2014)

El año 2011 nos regaló una de las más agradables sorpresas de los últimos años en cuestiones cinéfagas, la maravillosa El origen del planeta de los simios. Tras la bochornosa versión de Tim retírateydejadedarelcoñazo Burton en el 2001, nadie esperaba mucho de una franquicia que parecía muerta y enterrada. Pero Rupert Wyatt se sacó de la manga un nuevo enfoque más realista y una historia que sorprendía y conmovía, convirtiendo a la película en un éxito fomentado entre los espectadores por el boca a boca. Y sobre todo, veíamos un nuevo nivel en cuanto a efectos digitales centrado en el simio protagonista, Cesar.

Ahora nos llega esta continuación dirigida por Matt Reeves (conocido por Monstruoso o el remake de Déjame entrar) que sitúa la acción 10 años después de los hechos narrados en "El origen". La población humana en el planeta ha quedado seriamente diezmada, y sólo unos pocos sobreviven intentando reconstruir la civilización como buenamente pueden. Los simios, en cambio, parecen prosperar y alcanzar una evolución insospechada bajo el liderazgo de Cesar. Pero el encuentro entre ambas especies será inevitable.

Y esto es lo que nos ofrece la película, el colosal enfrentamiento entre simios y humanos en una terrible lucha por el poder. Obviaré las lecturas políticas o ideológicas que en muchos tramos plantea el film, que cada uno las interprete como prefiera. Si bien es cierto que la trama es bastante básica, la película no necesita más de lo que cuenta para ir al grano. El ritmo es muy bueno durante todo el metraje, y en ningún momento el espectador se aburrirá. Es verdad que la historia no sorprende como lo hacía la película de Wyatt, y que en cierto modo puede ser previsible, pero aún así estamos ante una de las películas más entretenidas del año, si no la que más. 

Si en "El origen" los efectos especiales daban un salto cualitativo comparable al que dio "Parque Jurásico" en su época, en esta secuela se perfeccionan aún más y se nos ofrece un grado de perfección increíble, sobre todo centrado en los rostros de los simios, que están dotados de una variedad de expresiones faciales sencillamente alucinante. Podemos estar ante una de las primeras películas en que los actores generados por ordenador muestran muchos más registros que sus contrincantes humanos, y eso que tenemos a Gary Oldman en el reparto! Y creo que no está lejano el día en que veamos personajes totalmente creados en una computadora que serán indistinguibles de los actores reales. 
Además, las secuencias de acción son realmente espectaculares y están cargadas de una épica que hace tiempo que no veíamos. Los decorados cumplen con creces, tanto el frondoso asentamiento simio como la ciudad humana casi devorada por la vegetación están muy logrados. En el apartado técnico quiero destacar también la banda sonora creada por Michael Giacchino, que me ha sorprendido gratamente y que subraya a la perfección lo que vemos en la pantalla en cada momento. Chapó.

Tal vez la película no alcanza la redondez de su predecesora debido a un guión mucho más básico y a otros puntos como la intrascendencia de algunos personajes (la novia del protagonista humano y su hijo no pintan nada), pero sin duda nos encontramos ante una más que digna continuación plena de entretenimiento y que, al igual que la anterior, nos deja con ganas de más. 

Mi nota: 8

sábado, 19 de julio de 2014

LA CUEVA (Alfredo Montero, 2014)

Un grupo de cinco amigos viajan hasta Formentera para disfrutar unas vacaciones. Una vez allí, encuentran la entrada a una cueva y, ni cortos ni perezosos, se internan a explorarla. Pero se adentran demasiado, y se pierden sin poder encontrar la salida.

Los que me conocen saben de sobra que el cine español de los últimos veinte años me produce una urticaria galopante. Procuro mantenerme alejado de productos patrios porque rara es la vez que me satisfacen mínimamente. Y pese al relativo buen resultado del cine español de género en los últimos años, me cuesta acudir a una sala a ver un producto nacional de terror. Sin embargo, las continuas recomendaciones de gente fiable sobre "La Cueva" me suscitaron el suficiente interés para decidirme a verla. Y, si bien no me parece el peliculón que muchos proclaman (en este estilo me gustó más Beneath) sí que me ha dejado un moderado buen regusto.

El desconocido director Alfredo Montero nos plantea una película claustrofóbica tirando de cámara en mano. En esta ocasión la excusa para utilizar este formato es que uno de los personajes tiene un videoblog en el que cuelga los vídeos de sus viajes. El uso de la cámara en mano le viene como anillo al dedo a esta historia, y se hace difícil concebirla de otra manera. Esto ayuda mucho a construir la atmósfera y situar al espectador dentro de la cueva, siguiendo a los personajes como fuéramos uno más. Ciertamente la gente claustrofóbica lo va a pasar mal con las estrecheces y apreturas que se muestran en la pantalla.

Los actores cumplen sin más, ofreciendo interpretaciones estándar que no destacan. Tal vez sobresale un poco Marcos Ortiz, por tener el personaje que más registros ofrece. El problema viene a la hora de empatizar con los personajes. Desde el inicio de la película les coges manía, y hay un par de ellos a los que deseas la muerte antes incluso de que hayan entrado en la cueva. Así que, cuando la situación se vuelve cada vez más complicada y extrema no sientes ninguna pena por el destino que les espera. Y algunas de las decisiones que tienen que tomar me parecen algo precipitadas, aunque es fácil decirlo estando cómodamente sentado en la butaca del cine, claro.

Pese a estos problemas, me quedo con que la película funciona a la hora de crear angustia en el público y su resolución, aunque no sorprende, resulta bastante coherente. En fin, una de esas películas de pasarlo mal que no tiene nada que envidiar a otros productos americanos más reconocidos.

Mi nota: 6

domingo, 13 de julio de 2014

BLUE RUIN (Jeremy Saulnier, 2013)

Dwight, un vagabundo que malvive en las calles con la única posesión de un destartalado Pontiac azul, es informado por la policía de que el hombre que asesinó a sus padres va a ser puesto en libertad. A partir de entonces, sólo una idea se le pasa por la cabeza: vengarse.
Blue Ruin es un thriller dramático que ha cosechado grandes críticas allá donde se ha proyectado. El director Jeremy Saulnier, que también se encarga del guión y la fotografía, plantea un film de ritmo pausado pero que consigue mantener en alerta al espectador durante la hora y media que dura la película. Pese al escaso presupuesto con que contaba Saulnier, la factura visual es impecable y, además, tiene una importancia vital ya que la imagen prima sobre los diálogos, que sólo aparecen cuando es imprescindible. Esta es una película con gran ambigüedad moral, donde cada acto tiene consecuencias, donde no hay buenos ni malos. La violencia se muestra en pocas ocasiones, pero sin cortapisas. También encierra un negrísimo sentido del humor en momentos puntuales, y unas cuantas frases memorables. En cierto sentido, podemos emparentar a Blue Ruin con Drive (2011).

El guión no tiene grandes aspavientos, y se ciñe a una historia pequeña centrada en la venganza del protagonista. En mi opinión, lo que destaca sobre el resto en esta película es la gran interpretación de Macon Blair. Blair compone un personaje que está sólo, perdido y derrotado, pero que encuentra una motivación inesperada en la venganza personal, y dirigirá todos sus esfuerzos en consumarla. Esto lo emparentaría con cientos de personajes ya vistos anteriormente, pero lo que lo diferencia del resto es que Dwight no es un pistolero experto, ni un vengador despiadado, ni tampoco es capaz de calcular las consecuencias de sus acciones. En cierto modo, es un personaje patético superado por los acontecimientos pero incapaz de detener lo que ha empezado. Y, como digo, la actuación de Macon Blair dota al protagonista de todos los matices necesarios con una magnífica interpretación. Me parece un actor a seguir a partir de ahora.

Como puntos negativos, la película se alarga innecesariamente a la mitad del metraje, y creo que el personaje del amigo de Dwight aparece más de lo que debiera. También es cierto que la película despide un tufillo indie aunque tampoco molesta en exceso.

En definitiva, una sorpresa positiva que merecería aparecer en los cines de nuestro país, aunque me temo que va a ser complicado verla estrenada fuera del circuito de festivales. Échenle un ojo.

Mi nota: 7

BLUE RUIN (Jeremy Saulnier, 2013)

Dwight, un vagabundo que malvive en las calles con la única posesión de un destartalado Pontiac azul, es informado por la policía de que el hombre que asesinó a sus padres va a ser puesto en libertad. A partir de entonces, sólo una idea se le pasa por la cabeza: vengarse.
Blue Ruin es un thriller dramático que ha cosechado grandes críticas allá donde se ha proyectado. El director Jeremy Saulnier, que también se encarga del guión y la fotografía, plantea un film de ritmo pausado pero que consigue mantener en alerta al espectador durante la hora y media que dura la película. Pese al escaso presupuesto con que contaba Saulnier, la factura visual es impecable y, además, tiene una importancia vital ya que la imagen prima sobre los diálogos, que sólo aparecen cuando es imprescindible. Esta es una película con gran ambigüedad moral, donde cada acto tiene consecuencias, donde no hay buenos ni malos. La violencia se muestra en pocas ocasiones, pero sin cortapisas. También encierra un negrísimo sentido del humor en momentos puntuales, y unas cuantas frases memorables. En cierto sentido, podemos emparentar a Blue Ruin con Drive (2011).

El guión no tiene grandes aspavientos, y se ciñe a una historia pequeña centrada en la venganza del protagonista. En mi opinión, lo que destaca sobre el resto en esta película es la gran interpretación de Macon Blair. Blair compone un personaje que está sólo, perdido y derrotado, pero que encuentra una motivación inesperada en la venganza personal, y dirigirá todos sus esfuerzos en consumarla. Esto lo emparentaría con cientos de personajes ya vistos anteriormente, pero lo que lo diferencia del resto es que Dwight no es un pistolero experto, ni un vengador despiadado, ni tampoco es capaz de calcular las consecuencias de sus acciones. En cierto modo, es un personaje patético superado por los acontecimientos pero incapaz de detener lo que ha empezado. Y, como digo, la actuación de Macon Blair dota al protagonista de todos los matices necesarios con una magnífica interpretación. Me parece un actor a seguir a partir de ahora.

Como puntos negativos, la película se alarga innecesariamente a la mitad del metraje, y creo que el personaje del amigo de Dwight aparece más de lo que debiera. También es cierto que la película despide un tufillo indie aunque tampoco molesta en exceso.

En definitiva, una sorpresa positiva que merecería aparecer en los cines de nuestro país, aunque me temo que va a ser complicado verla estrenada fuera del circuito de festivales. Échenle un ojo.

Mi nota: 7

viernes, 27 de junio de 2014

INCIDENT AT LOCH NESS (Zak Penn, 2004)

Reconozco que no he visto la mayor parte de la filmografía de Werner Herzog. Tan sólo 3 películas del director han pasado por mis retinas: Aguirre, la cólera de Dios (1972), Grizzly Man (2005) y Encuentros en el fin del mundo (2007) (las dos primeras, imprescindibles). Pese a ello, me atrae mucho el personaje que se ha creado el propio Herzog, y la reputación de director severo e inflexible que ha ido alimentando (famosa es su relación de amistad/odio con Klaus Kinski, que llegó a plasmar en Mi enemigo íntimo (1999)). Es de alabar que un director haya sido capaz durante tantos años de buscar proyectos de difícil realización y nula capacidad comercial, y salir adelante con cierto éxito. Herzog ha demostrado que le interesan personajes laterales, quijotescos, casi dementes, que se embarcan en historias imposibles. Y el mismo cineasta parece haberse convertido en uno de esos individuos excéntricos digno de protagonizar una de esas historias.  Consciente de ello, Herzog se erige en el actor protagonista de "Incident at Loch Ness" para escenificar una aguda autoparodia.

La excusa aquí es poner a un documentalista a grabar en todo momento a Herzog, primero en escenas cotidianas en la casa del director, y después para acompañarle en el rodaje de una película documental sobre el monstruo del lago Ness. Y son los avatares de dicho rodaje en el famoso lago escocés los que centran la trama.No se fíen de la portada ni del argumento, pues no tenemos aquí una película de terror, suspense o acción. Estamos ante un falso documental plagado de metarreferencias. Toda la película está recorrida por una fina línea que separa la realidad de la ficción, entremezclándose éstas continuamente. Los métodos de rodaje de Herzog que vemos no deben diferir mucho de la realidad, y ya sólo por eso la película es digna de ser tenida en cuenta.
Casi todas las personas que aparecen en pantalla se interpretan a sí mismas, siendo la mayoría reputados profesionales técnicos (hay un productor, un director de fotografía, un técnico de sonido, etc.). Y todos ellos se ríen metafóricamente de sí mismos en este sano y refrescante ejercicio de cine dentro del cine. Y para redondear Nessie hace su aparición en el momento más inesperado, faltaría más.

El director de "Incident at Loch Ness" es Zak Penn, que además se reserva el papel de productor del documental, convirtiéndose en el personaje más antipático y a la vez cómico. Hace poco, Penn fue uno de los artífices del famoso desenterramiento de los cartuchos Atari del juego "ET el extraterrestre". También ha sido guionista en un puñado de películas de superhéroes en los últimos años (Los Vengadores, el Hulk de Louis Leterrier, X-Men 2 y 3...), y dirigió una película sobre el mundo del póker llamada The Grand (2007), que ya tengo en mi lista de próximos visionados. Además, en los últimos días ha sido elegido para escribir la adaptación al cine de la friki-novela "Ready Player One" y el guión de "Pacific Rim 2". Habrá que seguirle la pista a este tipo.

Aunque es aconsejable conocer mínimamente la figura de Herzog para disfrutar plenamente la película, "Incident at Loch Ness" es un muy recomendable falso documental, esta vez en tono de comedia y autoparodia.

Mi Nota: 7

INCIDENT AT LOCH NESS (Zak Penn, 2004)

Reconozco que no he visto la mayor parte de la filmografía de Werner Herzog. Tan sólo 3 películas del director han pasado por mis retinas: Aguirre, la cólera de Dios, Grizzly Man y Encuentros en el fin del mundo  (las dos primeras, imprescindibles). Pese a ello, me atrae mucho el personaje que se ha creado el propio Herzog, y la reputación de director severo e inflexible que ha ido alimentando (famosa es su relación de amistad/odio con Klaus Kinski, que llegó a plasmar en Mi enemigo íntimo). Es de alabar que un director haya sido capaz durante tantos años de buscar proyectos de difícil realización y nula capacidad comercial, y salir adelante con cierto éxito. Herzog ha demostrado que le interesan personajes laterales, quijotescos, casi dementes, que se embarcan en historias imposibles. Y el mismo cineasta parece haberse convertido en uno de esos individuos excéntricos digno de protagonizar una de esas historias. 

Consciente de ello, Herzog se erige en el actor protagonista de "Incident at Loch Ness" para escenificar una aguda autoparodia. La excusa aquí es poner a un documentalista a grabar en todo momento a Herzog, primero en escenas cotidianas en la casa del director, y después para acompañarle en el rodaje de una película documental sobre el monstruo del lago Ness. Y son los avatares de dicho rodaje en el famoso lago escocés los que centran la trama.
No se fíen de la portada ni del argumento, pues no tenemos aquí una película de terror, suspense o acción. Estamos ante un falso documental plagado de metarreferencias. Toda la película está recorrida por una fina línea que separa la realidad de la ficción, entremezclándose éstas continuamente. Los métodos de rodaje de Herzog que vemos no deben diferir mucho de la realidad, y ya sólo por eso la película es digna de ser tenida en cuenta. Casi todas las personas que aparecen en pantalla se interpretan a sí mismas, siendo la mayoría reputados profesionales técnicos (hay un productor, un director de fotografía, un técnico de sonido, etc.). Y todos ellos se ríen metafóricamente de sí mismos en este sano y refrescante ejercicio de cine dentro del cine. Y para redondear Nessie hace su aparición en el momento más inesperado, faltaría más. 

El director de "Incident at Loch Ness" es Zak Penn, que además se reserva el papel de productor del documental, convirtiéndose en el personaje más antipático y a la vez cómico. Hace poco, Penn fue uno de los artífices del famoso desenterramiento de los cartuchos Atari del juego "ET el extraterrestre". También ha sido guionista en un puñado de películas de superhéroes en los últimos años (Los Vengadores, el Hulk de Leterrier, X-Men 2 y 3...), y dirigió una película sobre el mundo del póker llamada The Grand, que ya tengo en mi lista de próximos visionados. Además, en los últimos días ha sido elegido para escribir la adaptación al cine de la friki-novela "Ready Player One" y el guión de "Pacific Rim 2". Habrá que seguirle la pista a este tipo.

Aunque es aconsejable conocer mínimamente la figura de Herzog para disfrutar plenamente la película, "Incident at Loch Ness" es un muy recomendable falso documental, esta vez en tono de comedia y autoparodia. 

Mi Nota: 7

domingo, 22 de junio de 2014

WILLOW CREEK (Bobcat Goldthwait, 2013) / THE WICKSBORO INCIDENT (Richard Lowry, 2003)

Hoy vamos con dos del tirón. Ambas son found footage y, aunque tienen pocas semejanzas entre sí pueden servir perfectamente para haceros un programa doble.

WILLOW CREEK (2013)

He de decir que "Willow Creek" es la primera película de Bobcat Goldthwait que tengo ocasión de ver. Goldthwait, humorista conocido por interpretar a Zed en las películas de "Loca Academia de Policía", se ha reconvertido en los últimos años en uno de los directores indie más valorados por la crítica en general. Como digo, no he visto sus anteriores trabajos así que no puedo valorarlos, aunque he oído que el director suele ser un poco tramposillo o contradictorio en cuanto a su discurso.

Centrándonos en "Willow Creek", tenemos a una joven pareja que, con el fin de rodar un reportaje, viaja hasta el lugar donde en 1967 Roger Patterson y Bob Gimlin consiguieron la más famosa filmación de un Bigfoot (dudo que haya alguien en el planeta que no la haya visto, pero por si acaso la podéis ver aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Us6jo8bl2lk). 

Durante la primera parte de la película el director se recrea mostrándonos a los pintorescos lugares y, sobre todo, personajes, que rodean al fenómeno del Pies Grandes. Podemos ver en ello una velada crítica a la estupidez del ser humano, aunque hay que decir que los personajes más antipáticos no son los pueblerinos que viven del Bigfoot (memorable el friki que dedica una canción a los autores de la filmación original), sino los protagonistas de la cinta. Toda esta primera parte está bastante alargada, tal vez con la intención de causar más impacto en la segunda mitad. Y esa segunda mitad se basa casi exclusivamente en una escena en la que vemos a la pareja protagonista dentro de una tienda de campaña de madrugada, y escuchando sonidos en el exterior. Lo cierto es que la escena está bastante conseguida, pues sólo con sonidos se transmite una gran sensación de inquietud en el espectador (aunque el actor protagonista se limita a mirar de un lado a otro sin cambiar el gesto un milímetro), y tenemos ahí el mejor momento de la película.
Y poco más, tras esa escena se precipita un desenlace que decepciona por ser muy rápido y poco original. Además, toda esta parte final está sorprendentemente plagada de semejanzas con "El proyecto de la bruja de Blair". No sé si el director quería homenajear a la que fue una de las pioneras de este estilo, o si directamente se ha limitado a plagiar sin contemplaciones. 

Sea como sea, tenemos un producto que sigue al dedillo el esquema típico de un found footage aunque con una primera mitad bastante más alargada de lo habitual. Se le puede echar un ojo.

Mi nota: 5


THE WICKSBORO INCIDENT (2003)


Nada conocía de "The Wicksboro Incident" hasta que me topé con el título en una web monumental que recopila prácticamente todos los found footage que se han rodado hasta la fecha: The Found Footage Phenomenon. Página muy recomendada para todos los aficionados al género.

Muy anterior al actual boom de películas rodadas con cámara en mano (es del año 2003) y dirigida por un desconocido Richard Lowry, "The Wicksboro Incident" nos cuenta la historia de un hombre que asegura haber trabajado en la década de los 50 en una serie de experimentos secretos del gobierno americano. Tales experimentos concluían con la desaparición completa de los habitantes de un pueblo, y con la confirmación de que los extraterrestres están entre nosotros. Un par de jóvenes documentalistas aceptan acompañar a este hombre para dar a conocer su historia.

Lo primero que llama la atención es el aspecto del film, totalmente creíble como un documental real al inicio. De hecho el protagonista no parece actor, sino un señor mayor que desvela una historia increíble en una entrevista que podría pasar por auténtica. 
Sorprende que una película en la que pasan pocas cosas aparte de ver a los protagonistas yendo de un lugar a otro, enganche tanto como lo hace ésta. La historia va directa al grano, y el ritmo va en aumento durante todo el metraje. Hay que decir que en muchos momentos vemos la pantalla en negro, distinguiendo apenas unas luces lejanas. Además la calidad del rip que existe en youtube (no pude encontrarla de ninguna otra manera) no es gran cosa. Para colmo, tampoco existen subtítulos. Pero sorprendentemente, todos estos obstáculos no se convierten en un gran inconveniente para disfrutar de su visionado. Y eso es mucho decir.  

Desde luego conmigo la peli ha funcionado, incluso diría que mejor que la mayor parte de found footages que nos inundan actualmente. En mi opinión, "The Wicksboro Incident" debería ser mucho más conocida que otras basuras que llegan a estrenarse en cines. Pese a su antigüedad y a la dificultad para encontrarla, la recomiendo sin reservas. 

Mi nota: 7