Begin Again
En Once la pareja protagonista (cantantes profesionales más que actores) funcionaba tan bien, que mi mayor temor con Begin Again era que, teniendo esta vez a dos actores tan conocidos como Mark Ruffalo y Keira Knightley, la credibilidad de la historia se viera afectada. Sin embargo, la química entre ambos es sorprendentemente buena y dan el pego totalmente. Ruffalo demuestra ser un actor carismático capaz de ir más allá de lo que nos ofrecía como doctor Banner en Los Vengadores. Y la Knightley se descuelga como una buena cantante interpretando la mayoría de temas que suenan en la película.
Si bien las canciones me parecen algo inferiores a las de Once, tienen su gracia y es innegable el buen gusto musical de Carney (la mención a Randy Newman es una buena muestra). Como ya sucediera en Once, es admirable la manera que tiene el director de integrar la música en la película, lo que siempre nos arranca una sonrisa. Incluso volvemos a tener cantantes profesionales en el reparto, como Adam Levine (vocalista de Maroon 5 o CeeLo Greeen). Pese al componente romanticón y al "happy ending", esta es una de esas películas que nos deja muy buen cuerpo al salir del cine.
Mi nota: 7
#Chef
Comedia más ligera que Begin Again, pero igual de refrescante y más divertida, #Chef es un festín para nuestros sentidos y es posible que oigamos el rugir de nuestro estómago en más de una ocasión. Pues es una delicia ver las secuencias en que el personaje de Favreau prepara sus platos, casi se puede oler el aroma de cada comida. El director/actor se alza en esta película demostrando su carisma y rodeándose de una pléyade de secundarios de la talla de Dustin Hoffman, Scarlett Johansson, Robert Downey Jr., John Leguizamo, Sofía Vergara y Oliver Platt.
Además de las continuas recetas que vemos en pantalla, también es destacable la música que nos ofrece #Chef. Tenemos muchos ritmos latinos que le sientan muy bien a la película, y también algunos sonidos de Nueva Orleans o de Texas que ilustran perfectamente los lugares por los que van pasando los protagonistas. Aunque el guión es bastante simple, Favreau aprovecha algunos momentos para criticar el uso de las redes sociales o ironizar sobre la manera en que se educa a los hijos hoy en día. Pero al final prevalece el tono de comedia suave, de esas que se agradecen de vez en cuando y que al finalizar nos dejan bastante satisfechos aunque con mucha hambre, eso sí.
Mi nota: 6


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